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Noviembre jueves 2018 Gijón
Hoy según la indicación del
calendario es el día de todos los Santos, día en que tradicionalmente se debe
ir al cementerio a rezar y recordar aquellos a los que queremos, pero que ya no
están a nuestro lado. Yo soy de esas personas que no pueden superar lo de
entrar en el cementerio. Desde niña siempre he tenido ese problema y a estas
alturas de mi vida no creo que vaya a desaparecer así como así. Tengo al igual
que todos nosotros personas a las que no he dejado de querer, pero que no puedo
dar un abrazo, llamar por teléfono o tomar un café con ellos. Son esa parte de
mi vida que un día tomó rumbo al cielo y es desde allí desde donde me han visto
crecer, acertar unas veces con mis decisiones y otras muchas meter la patita
hasta el fondo, pero que no han podido estar a mi lado en esos momentos buenos
o menos buenos. La nostalgia se lleva en el alma. No sé si a vosotros os
sucede, (a mi muchas veces), me pongo a contarles como son las cosas que decido
hacer o no, como me siento ante determinadas situaciones. que decisión voy a tomar
ante problemas de toda índole, en fin, que es como si ellos estuvieran en la
habitación de al lado, en la cocina, o quien sabe dónde, pero a mi lado. Creo,
estoy realmente convencida de que en ocasiones son ellos los que dirigen mi
mente para afrontar situaciones que me abruman. Y esto sucede en el día a día.
Yo no voy al cementerio a ver a mi "gente", tengo a mi gente a mi
lado. Y creo que sí, que siguen mis pasos y me ayudan a caminar.
Feliz día amigos

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