13 mayo miércoles 2020 en Gijón.
Trece de mayo. Una fecha muy especial en
casa. Mis padres siempre han sido devotos incondicionales de la Virgen de
Fátima y de la Santina, pero... papá en especial.
Papá fue el hombre más devoto de la
Virgen de Fátima que he conocido en mi vida, lo fue siempre. La Santina donde
desde adolescente venia a hacer ejercicios espirituales y la Virgen de Fátima
han estado presentes en su caminar por la vida, pero la Virgen de Fátima se
convirtió e el estandarte que llevaba con orgullo siempre.
Papá tuvo problemas con su corazón,
llegó un momento en el que los ingresos eran un día si y otro también. Fue
entonces cuando se encomendó A la Virgen de Fátima y se entregó a la operación
que nadie se atrevía a pronosticar que pudiera tener una solución positiva, el
porcentaje era tan bajo que los cirujanos no nos miraban directamente a los
ojos.
En Valdecilla durante más de ocho horas
estuvieron trabajando con su maltrecho corazón, este se paró durante un tiempo,
tanto que casi desconectan las máquinas, pero ahí estaba quien velaba por su
recuperacion y papá salió con bien de aquella experiencia. Tras la operación
tuvo dieciseis años de una vida estupenda de la que disfrutó tanto el como
todos nosotros. Por eso su devoción fue en aumento día a día hasta que nos dijo
adios.
Cada año en el día de hoy trato de
tenerle más cerca, algunos años he ido hasta el Santuario, pero sin importar
dónde me encuentre hoy siempre rezaré por papá a la Virgen de Fátima. Un abrazo
que te llegue allá dónde te encuentres.






