sábado, octubre 01, 2016

Un dolor jamás dormido, una gloria nunca cierta, una llaga siempre abierta, es amar sin ser querido. Desafiar a la noche, es romperla nube con un beso del rocío agrio de un dolor profundo es convertir al silencio en viaje o beso, en mano, luz o tiempo como milagro de amor desde el otro lado de la sombra. Corazón que siempre fuiste bendecido y adorado, entre pájaros y peces hasta hacer del río otro cielo tú no sabes, ¡ay!, lo triste de querer no siendo amado. A la puerta del olvido llama en vano el pecho herido: Mudo y sordo esta la puerta; que una llaga siempre abierta es amar sin ser querido.