Creo que estaréis de
acuerdo con el hecho de que sin pensarlo siquiera todos, llevamos con nosotros
una mochila emocional, que nos lastra de alguna manera, son las situaciones
vividas. Su contenido son recuerdos y experiencias de diferentes tamaños que de
alguna manera no hemos soltado y quedan reflejados en nuestra piel. Es preciso
que no llevemos a cuestas nuestra mochila emocional sin sacar de vez en cuando
parte de lo que llevamos dentro pues, genera heridas emocionales que son
importantes sanar. Cada experiencia que vivimos deja huella de una u otra
manera. Tenemos que de vez en cuando revisar nuestra mochila y reflexionar
sobre lo que llevamos dentro, tanto lo que pusimos nosotros, como lo que hayan
depositado otras personas. Por difícil e incómodo que resulte debemos aprender
que tenemos que sacar lo que llevamos dentro, para aprender a crecer con ello
en lugar de anclarnos. El primer paso
consiste en reconocer qué provoca nuestro peso y aceptarlo. Dejar ir el peso
que nos paraliza de nuestra mochila emocional es un gran paso para permitir que
entren otros sentimiento y experiencias nuevas.
Feliz día
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