27 enero lunes 2020 en Gijón.
La palabra que hoy me llega es:
"Barco". El barco, los barcos… ahh!!! sí lo queremos llevar al
terreno personal podemos hablar del barco de la vida. Si nos ponemos a observar
los barcos, podemos encontrar que cualquier barco, puede emprender un viaje por
el mar con un destino definido, claro, y especifico. Lo que ocurre cuando
viajas en coche, en tren o cualquier otro medio de locomoción. Si lo enfocamos
en nosotros mismos, el viaje de ese barco, comienza en el momento de nuestro
nacimiento. En los comienzos son nuestros padres quienes gobiernan las maniobras
de ese barco. Nos llevan a donde quieren, y tienen influencia directa en todo,
pero según vamos avanzando, nos vamos haciendo más y más independientes, y
tomamos poco a poco el rumbo de nuestro barco. En este punto van a surgir la mayor parte de
los problemas por tomar decisiones más o menos acertadas, o más o menos
equivocadas. Llegamos a viajar a la deriva tal como un barco, sin capitán y sin
rumbo. Hasta que comprendemos que el barco es nuestra responsabilidad y lo
vamos equilibrando o eso creo yo al menos. Cuando nuestro barco necesita
cambiar de rumbo no hay resultados inmediatos, todo tiene un proceso de
adaptación. Los cambios, aunque sean pequeños, siempre te llevan a una
situación muy distinta a largo plazo. En suma que un barco al igual que nuestra
vida necesita cuidados. Un barco se puede oxidar y averiar, por eso hay que
darle mantenimiento.
Feliz día amigos


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