25 Febrero lunes 2019 Gijón
Hoy entre los recuerdos que me ha
presentado Facebook, se encontraba este escrito del 2006. Al leerlo he sentido
lo pasado y me ha reconfortado ver como remonté ese momento. Os lo dejo por si
alguien tiene a bien leerlo:
Dolor
Siento el dolor entrar en mi cuerpo hasta llegar a tocar mi alma lentamente, esta, cual persona enamorada solo se deja hacer sintiendo la sensación que este puede darle, sintiendo sus caricias llenas de vació y soledad, se deja adormecer hasta sentir el dolor llevarse su poca pureza poseyendo mi alma por completo, llenándola de tanto odio y amargura que creí morir e intento escapar, pero al sentir los brazos del dolor rodearme y besarme con los labios ardiendo como el fuego del infierno, una mezcla de sufrimiento y placer me hizo caer en un letargo interminable entre lo dulce y lo amargo, una sensación adictiva, placentera pero a la vez dolorosa que me mareaba no dejándome pensar con claridad hasta sentir un extraño placer que me oprima el pecho embriagándome de repente. Aún jadeante de tanto dolor, lo escucho murmurar en mi oído ahora eres mía dijo con voz profunda, lo miro expectante, ahora el dolor se había apoderado de mi, nada iba a ser igual, además el me había robado toda mi esperanza, toda mi fuerza, llenándome de extrañas sensaciones que jamás pude sentir, pero lo más extraño era que todo esto me parecía que me gustaba, así que si un día oyen a mi alma gritar desesperada, no se asusten, solamente es el recuerdo del aquel dolor, de aquella desesperanza.
Espero que esta situación desaparezca, pero no tengo confianza en ello
Gijón Marzo de 2006
Siento el dolor entrar en mi cuerpo hasta llegar a tocar mi alma lentamente, esta, cual persona enamorada solo se deja hacer sintiendo la sensación que este puede darle, sintiendo sus caricias llenas de vació y soledad, se deja adormecer hasta sentir el dolor llevarse su poca pureza poseyendo mi alma por completo, llenándola de tanto odio y amargura que creí morir e intento escapar, pero al sentir los brazos del dolor rodearme y besarme con los labios ardiendo como el fuego del infierno, una mezcla de sufrimiento y placer me hizo caer en un letargo interminable entre lo dulce y lo amargo, una sensación adictiva, placentera pero a la vez dolorosa que me mareaba no dejándome pensar con claridad hasta sentir un extraño placer que me oprima el pecho embriagándome de repente. Aún jadeante de tanto dolor, lo escucho murmurar en mi oído ahora eres mía dijo con voz profunda, lo miro expectante, ahora el dolor se había apoderado de mi, nada iba a ser igual, además el me había robado toda mi esperanza, toda mi fuerza, llenándome de extrañas sensaciones que jamás pude sentir, pero lo más extraño era que todo esto me parecía que me gustaba, así que si un día oyen a mi alma gritar desesperada, no se asusten, solamente es el recuerdo del aquel dolor, de aquella desesperanza.
Espero que esta situación desaparezca, pero no tengo confianza en ello
Gijón Marzo de 2006

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