9
Agosto jueves 2018 Gijón
En ocasiones me relaja sobre
todo el escribir. Se por experiencia que el plasmar lo que siento en ese
momento me alivia de muchas cosas, de la tristeza, de la rabia, de la
nostalgia, de los recuerdos tristes... de tantas y tantas cosas que abruman mi
mente cuando menos lo espero. Sanar el alma escribiendo es una buena cosa.
Mucha gente lo pone en práctica, desde grandes escritores que han logrado de
esa manera obras que han encantado a la humanidad hasta llegar a mi, que no
tengo ese don, pero que necesito expresarme a través de las letras que voy
acumulando sin casi darme cuenta. Son palabras que se van formando por si
solas, salen de mis dedos aparecen en las teclas del ordenador y de repente ya
son algo que no había siquiera imaginado. A veces escribir sobre lo que me
duele me ayuda a ver entre las tinieblas de mi búsqueda entre la maraña de
pensamientos que se agolpan en mí. Creo que escribir es mi catarsis emocional.
Cuando llego a ella mis emociones me bloquean, me paralizan, ya no puedo ser
fuerte y contenerlas, me siento vencido, pero recurro a "escribir", a
veces luego tengo que romper lo que escribo pues no tiene ni pies ni cabeza,
otras veces ( las más) dejo lo escrito en cualquier rincón. Ahora desde que
escribo directamente aquí, pues ya no puedo tirar cosas, pero tampoco es
necesario, para ese momento el efecto de la terapia es total y ya no pienso más
en ello hasta que en otros momentos tenga un sentimiento parecido. Escribir me
permite llegar a lugares recónditos de mi yo interno y me libera.
Feliz día amigos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario