lunes, agosto 06, 2018







6 Agosto lunes 2018 Gijón


La vida merece siempre la pena, pero es necesario que seamos capaces de saber ser felices. La felicidad no necesita de grandes aparatos. Se puede ser feliz con poco. Necesitamos recordar que la felicidad no tiene precio, los verdaderos instantes de felicidad, esos que dejan una huella especial en el corazón no tienen precio. El ser feliz no puede cuantificarse, no tiene precio porque la vida es un regalo fantástico que merece la pena disfrutar. Por ejemplo, el abrazo de un ser querido, una conversación con un amigo, disfrutar de una afición compartida, un beso de pasión, un beso de ternura, tantas y tantas cosas... Pero muchas veces somos nosotros mismos quienes posponemos nuestra felicidad, la colocamos en un lugar secundario, a la espera, dando prioridad a otros asuntos que no son más urgentes, pero nada es tan importante como recordar que la vida es breve, tiene principio y final. Que debemos aprovechar nuestro tiempo. La vida es un camino de largo recorrido en el que existen elementos que tienen valor en sí mismos. Y uno de esos elementos con valor en sí mismo es la felicidad. La vida en realidad depende de cuan feliz seamos, si nos falta algo falla, debemos tener una sonrisa en el resto para que salir a la calle. Ser felices, vencer las preocupaciones diarias, tener la sonrisa siempre a mano para regalar es una forma muy sencilla de ser feliz.
Buen día amigos

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