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Agosto sábado 2018 Gijón
Dejar ir es un proceso
doloroso. Todos en algún momento de nuestra vida nos hemos visto en ese dilema.
A veces hemos de dejar ir a una persona pues su ciclo en nuestra vida ha
terminado, pero lo que en algunas ocasiones no resulta muy doloroso en otras
llega a ser dramático. Alguien dijo algo así: Dejar ir, para dejar llegar.es
necesario preparar para abrir paso a lo que viene y tenía razón, pero eso no
quita que dejar ir sea doloroso. Para abrirnos paso a lo nuevo, hay que poner
orden, revisar qué cosas funcionan y retirar las que ya están caducas.
Asociamos el “dejar ir” con la pérdida, lo cual suele generar una sensación muy
desagradable. Es posible que asumimos que tenemos que dejar ir todo aquello que
nos daña, pero aún así no logramos despojarnos de esa sensación de abandono,
vacío, dejar ir implica soltar los asideros de la seguridad y lo conocido para
lanzarnos al vacío sin paracaídas. Sin embargo mantenernos encadenados al
pasado, nos impide movernos hacia el futuro y todo lo que este nos depara. Así
pues amigos, dejemos ir el pasado y adentrémonos en el futuro que tantas
oportunidades nos depara.
Feliz día amigos

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