1 Agosto miércoles 2018 Gijón
Si queremos ser felices debemos comenzar por no intentar siempre embarcarnos en profundas meditaciones sobre el sentido de la vida (creo yo, claro), ni por ejemplo empeñarse en conseguir una explicación lógica para cada una de las cosas que no entendemos. Es mejor empezar por lo básico. Por ejemplo, irse a dormir a una hora decente y no permitirse a uno mismo irritarse por cualquier cosa. Tampoco pasar demasiado tiempo contando y buscando opinión sobre las cosas que nos disgustan, porque amplifican los problemas y los sentimientos negativos. Una vez me dieron un consejo que siempre recuerdo: "Simula ser feliz hasta que lo seas". tal vez sea una buena medida ponerlo en práctica y así sin darnos cuenta llegar a la neta sin más. Se supone que que los sentimientos siguen a las acciones, es decir si sonríes acabaremos siendo más felices que si no lo hacemos. Por ejemplo, si estamos enfadados con alguien y hacemos algo amable hacia esa persona, nuestros sentimientos se suavizarán. Esta estrategia es increíblemente efectiva, de eso puedo dar fe. Hacer cosas diferentes, las personas que hacen cosas nuevas, aprenden un juego, un idioma, o viajan a sitios desconocidos en lugar de a lugares familiares siempre tienen ese sentido de felicidad que le proporcionan las cosas nuevas. Lo que no hemos de hacer es tratar de ser perfectos siempre. Cuando perseguimos la perfección de las cosas, cuando lo hacemos perdemos más tiempo y consumen más energía que si aceptásemos las cosas como son o como resultan.
Feliz día amigos.
Feliz día amigos.

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