miércoles, agosto 29, 2018








29 Agosto miércoles 2018 Gijón

Cada día acariciamos el lenguaje hasta notar cómo su calor acaricia nuestra historia. Es un alarde de sentimientos a los que damos forma a nuestras almas, a nuestro corazón a nuestro tiempo.... o tal vez es al revés?. Para después leer en nuestro libro de vida es preciso despojarse de la vida. Salir del cuerpo con la intención ser capaces de ver dentro de nosotros mismos. A veces nuestros escritos parecen haber salido de una mente rota por la que se escapó la cordura, pero no, al fin y a la postre es nuestro interior que alcanzó a expresarse y volar libre. La vida transcurre tan veloz que es preciso de vez en cuando detenerse para comprobar que vamos en la dirección que deseamos, que nuestro corazón anhela cosas que no han llegado y qué aunque estemos impacientes el curso de la vida no se altera que cada cosa tiene su tiempo y lugar. Que podemos correr, pero eso no implica que vamos a llegar antes. Yo no quiero que llegue ese tiempo en que pueda pensar que olvidé decirte que te quiero y esto no es un simple juego de palabras que recuerdo cada día, que puede que hoy sea el último día de mi vida y me marcharía sin decírtelo, es una pena lo se, pero es que antes, mucho antes de decírtelo debo encontrarte ¿verdad?. No me gustaría pasar mi vida reflexionando sobre todo lo que pude haber hecho, quiero ir haciéndolo poquito a poco, sin dejarme nada en el tintero. Quiero seguir acariciando el lenguaje hasta conseguir llegar a mi meta y poder expresar lo siente mi interior.

Feliz día amigos.

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