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Agosto miércoles 2018 Gijón
Cada día acariciamos el
lenguaje hasta notar cómo su calor acaricia nuestra historia. Es un alarde de
sentimientos a los que damos forma a nuestras almas, a nuestro corazón a
nuestro tiempo.... o tal vez es al revés?. Para después leer en nuestro libro
de vida es preciso despojarse de la vida. Salir del cuerpo con la intención ser
capaces de ver dentro de nosotros mismos. A veces nuestros escritos parecen
haber salido de una mente rota por la que se escapó la cordura, pero no, al fin
y a la postre es nuestro interior que alcanzó a expresarse y volar libre. La
vida transcurre tan veloz que es preciso de vez en cuando detenerse para
comprobar que vamos en la dirección que deseamos, que nuestro corazón anhela
cosas que no han llegado y qué aunque estemos impacientes el curso de la vida
no se altera que cada cosa tiene su tiempo y lugar. Que podemos correr, pero
eso no implica que vamos a llegar antes. Yo no quiero que llegue ese tiempo en
que pueda pensar que olvidé decirte que te quiero y esto no es un simple juego
de palabras que recuerdo cada día, que puede que hoy sea el último día de mi
vida y me marcharía sin decírtelo, es una pena lo se, pero es que antes, mucho
antes de decírtelo debo encontrarte ¿verdad?. No me gustaría pasar mi vida
reflexionando sobre todo lo que pude haber hecho, quiero ir haciéndolo poquito
a poco, sin dejarme nada en el tintero. Quiero seguir acariciando el lenguaje
hasta conseguir llegar a mi meta y poder expresar lo siente mi interior.
Feliz día amigos.

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