17 noviembre domingo 2019 en Gijón.
Cuando abres los ojos al nuevo día y la
casa está en silencio, miras a través de la ventana. El jardín todo revuelto,
por el viento que durante todo el día de ayer y la noche ha estado haciendo de
la suyas. El estanque plagado de hojas que se han ido soltado de los árboles a
causa del fuerte viento, Imagino por un momento como ha sido la noche en el
mar. Las olas gigantes acosando a los acantilados, rompiendo con fuerza contra
las rocas. Pienso que también muchos barcos han sido atrapados por la tormenta
y que han tenido una noche difícil para soportar los embates de las olas.
Mientras yo aquí tras el cristal, calentita, rodeada de las comodidades de
estar en tierra firme he podido descansar con una gran paz interior. El día se
avecina como todos los anteriores, frío con lluvia y viento a discreción, pero
pienso también que tengo la enorme fortuna de estar rodeada de todas las
personas a las que amo, y eso ayuda y hace que a este día tan invernal le
crezcan alas y luzca radiante para mí. Siempre procuro agradecer por todo lo
que la vida me ha aportado de felicidad, y de sentirme muy querida por los que
tengo cerca, unos cerca en la distancia también otros sin embargo lejos en distancia física,
pero jamás lejos en distancia de cariño, respeto y todo lo bueno que la vida
aporta a través de familia y amigos, creo que es una de las cosas que hace
mover el mundo Cómo lo veis vosotros? Tener la fortuna de querer y que nos
quieran creo que es el mayor tesoro del mundo.
Bueno os dejo que hoy ya veis que estoy
muy sensible.
Feliz día


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