5 Enero sábado 2019 Gijón
Hoy he vuelto a pasear por el
muro, cuando por la razón que sea paso algún día sin acercarme a la playa, mi
ánimo baja en picado. Hoy decía he vuelto al muro. El aire frío rozaba mi cara,
no era la clásica caricia de la brisa del mar. Era más bien un zarpazo frío y
brusco, pero a la vez reconfortante, despejó mis neuras en un instante. Dejó
libre mi pensamiento para llenarlo de nuevas ideas, de nuevos proyectos, de
nuevos dolores????. En fin. De todos es sabido los beneficios de caminar así,
pero es que, además de aprovechar para relajarte mientras escuchas el sonido
del mar, disfrutamos de un buen número de beneficios para la salud. Uno de mis
sueños es Querer hacer cada día algo así: Al amanecer me siento en el porche
con una taza de café largo y todo el mar enfrente, hasta donde alcanza la
vista. Podría decir que me quedo hipnotizada con el resbalar de las olas en la
playa. Es un sueño que desde pequeña tengo, de momento lo he podido llevar a
cabo algunas veces, pero... me encantaría tener la posibilidad en el día a día.
La verdad es que ni oigo las
olas no vivo a pie de playa, incluso hay días que ni tan siquiera miro al mar
y, si lo hago, ni lo veo. Lo único que gasto es tiempo y consumo mucho
silencio. Todo el que puedo. Pero... El sueño sigue a mi lado y quien sabe...
Feliz día amigos.

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