4 Octubre domingo 2018
Gijón
Me gusta la lluvia, cuando no
es excesiva, esa lluvia que alegra los campos y las personas. La sensación de
sentir la lluvia en mi cara es muy especial, me encanta, (eso si, si no estoy
maquillada), Que la lluvia moje mi cara , notar como esa gota se agarra y resbala,
de forma casi instantánea, para desaparecer en la nada. sentir cada gota caer
en mi rostro y soñar en todo lo bueno que me puede pasar a cada paso que doy.
La lluvia libera el perfume que se esconde en la sequedad de la tierra Otras
veces la lluvia me trasmite tristeza, me quita una luz que ansío para vivir, me
llena de angustia sin motivo ni razón. Son los días que yo llamo grises".
Esos momentos me llevan al silencio, a la ausencia de oxígeno, no física claro,
pero me hacen sentir así, por eso amo esos otros instantes de lluvia que me dan
paz y me dejan flotando en un tiempo que se suspende lo mismo que mis
pensamientos. A veces no me gusta nada la lluvia, no me agrada ni el sonido del
agua al caer, ni tan siquiera tras los cristales, tras la seguridad que estos
me otorgan, no se, pero creo que hoy mi mente divaga sin rumbo, tal vez hasta
desvarío con lo de lluvia en un día en el que el sol nos hace sentir su
calorcito, en el que la charla dicharachera de mi querido nieto me acompaña, no
son pensamientos negativos los que hoy tengo, simplemente me he puesto a
escribir sobre la palabra lluvia y ha sido entonces cuando a borbotones las
palabras se han ido colocando una a una, nada más, No estoy ni triste ni nada
parecido.
Feliz día amigos

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