miércoles, septiembre 19, 2018











19  Septiembre miércoles 2018 Gijón

Hablando, hablando... sin ir más lejos ayer, le decía a una amiga que después de un tiempo de coincidir siempre con la misma persona, de llegar a saludarnos de tanto coincidir, llegar a comentar sobre el tiempo, pues bien, le decía que no se bien cómo surgió aquello. No sé cómo se llama, solo sé que cada día me tropiezo con esa persona. Os ha ocurrido a vosotros alguna vez?. Es un error que tiene más trascendencia de la que a simple vista puede parecer, pero por suerte, es de fácil solución. Hablando ayer las dos comentábamos como las dos sabemos por comentarios de nuestros alumnos que a veces han estado más de una hora hablando y riendo con chicas o chicos que acababan de conocer en un pub y se han despedido sin saber cómo se llamaban. ¿Cómo se explica esto? Yo creo que es mejor que cuando empiezas a hablar con alguien, no tardes más de un minuto en saber cómo se llama. Esto tiene el beneficio de saber a quién te diriges y de paso no crear un muro de indiferencia que de seguir puede convertirse en un muro real. Yo creo que lo primero es dar tu nombre y luego pidas el suyo: “A todo esto me llamo Mbel, ¿y tú?” Hablar con alguien sin conocer su nombre resulta molesto de verdad Yo cada día me pregunto cómo se llama, pero no voy a dejar pasar ni un solo día más sin presentarme y preguntar.
Feliz día amigos

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