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Septiembre miércoles 2018 Gijón
Hablando, hablando... sin ir
más lejos ayer, le decía a una amiga que después de un tiempo de coincidir
siempre con la misma persona, de llegar a saludarnos de tanto coincidir, llegar
a comentar sobre el tiempo, pues bien, le decía que no se bien cómo surgió
aquello. No sé cómo se llama, solo sé que cada día me tropiezo con esa persona.
Os ha ocurrido a vosotros alguna vez?. Es un error que tiene más trascendencia
de la que a simple vista puede parecer, pero por suerte, es de fácil solución.
Hablando ayer las dos comentábamos como las dos sabemos por comentarios de
nuestros alumnos que a veces han estado más de una hora hablando y riendo con
chicas o chicos que acababan de conocer en un pub y se han despedido sin saber
cómo se llamaban. ¿Cómo se explica esto? Yo creo que es mejor que cuando
empiezas a hablar con alguien, no tardes más de un minuto en saber cómo se
llama. Esto tiene el beneficio de saber a quién te diriges y de paso no crear
un muro de indiferencia que de seguir puede convertirse en un muro real. Yo
creo que lo primero es dar tu nombre y luego pidas el suyo: “A todo esto me
llamo Mbel, ¿y tú?” Hablar con alguien sin conocer su nombre resulta molesto de
verdad Yo cada día me pregunto cómo se llama, pero no voy a dejar pasar ni un
solo día más sin presentarme y preguntar.
Feliz día amigos
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