martes, agosto 21, 2018








21 Agosto martes 2018 Gijón


Liberarse de personas tóxicas deja el alma tranquila, el corazón reconfortado y la sensación de haber abandonado un lugar pantanoso ¿verdad que tengo razón?. De vez en cuando es preciso hacer terapia, necesitamos liberarnos de las malas influencias que llegaron un buen día a nuestras vidas y se fueron quedando y quedando, pues no hicimos nada al respecto en esos momentos y poco a poco fueron invadiendo nuestros espacios, mientras les dejábamos hacer. Al menos a mi me han llegado a influenciar hasta el punto de ver las cosas de manera diferente a como las consideraba, y es más creérmelo a pies juntillas. Después de un tiempo Un aire de renovación (pienso yo que fue así) llegó y limpio las telarañas y me hizo ver las cosas con la cruda realidad. Me enfrentó a cosas que no me gustaron, pero no tuve más opción que verlas. Así que lentamente fui dejando paso, abriendo puertas que no sabía se habían ido cerrando. Descubriendo nuevas perspectivas que había dejado atrás y volviendo a disfrutar de cosas cotidianas, pero que me hacen sentir en la gloria. Dejar ir a alguien requiere coraje. porque dejar ir a alguien es desprenderte de una parte de ti, una parte que quizás no volverá jamás… Y peor aún, hay personas que llegan tan adentro de tu ser que cuando se marchan ya no vuelves a ser igual… Porque las amistades también caducan. Tampoco en el amor. Ni siquiera el amor se libra de la fecha de consumo preferente. Todo esto viene a demostrar que No hay nada permanente, las relaciones no son eternas. Tanto las amistades como el amor vá cambiando a través del tiempo y esto también debe recordarnos que nosotros TAMBIEN CAMBIAMOS, no solamente son los demás. No debemos dejar que nuestros recuerdos se conviertan en reproches, ahí es cuando rompemos todo lo que os pudo unir y dejáis de ayudaros en el camino de la vida.
Bueno hoy un poco pesimista.
Feliz día amigos.

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