
Que corría naciendo
en cada instante,
que se estaba muriendo
más adelante,
él, exponente
de futuro, pasado
y de presente.
Sabía de mis pasos
por la espesura,
los continuos fracasos
de mi aventura,
el río amigo
me dijo aquella noche:
"vente conmigo".
Una estrella brillaba
allá en lo alto,
yo en el balcón dudaba
en dar el salto,
sólo un segundo
y el río me llevaría
hacia otro mundo.
Pero no vio la estrella
volar mi huída,
intercambiar mi senda
por otra vida,
el río bajaba
y la duda podía
con la esperanza.
Y el balcón que da al río
quedó desierto,
ocupando al vacío
y al desaliento...
era ya tarde,
se me escapaba el tiempo,
me hice la cobarde
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